“LIFE, LIBERTY, AND THE PURSUIT OF BLOOD”
Todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.
Así lee la declaración de independencia de Estados Unidos. Sabemos que el texto hace referencia a los hombres (al género masculino) y además solo a los blancos y burgueses. Sin embargo, parecería que entre los derechos que tanto se jactan de titular, existe el derecho a acumular la riqueza por medio del sadismo y la crueldad, al costo de la sangre de todo aquél que no comparta su clase social, blanquitud, o ambas.
En el culto al acaparamiento, el Capital exige su tributo en sangre y tierra, que felizmente pagan matando, matando y matando, y, ya muerto todo, saqueando lo que queda. No fue suficiente la sangre del Lakota y el robo de sus tierras ancestrales; no fue suficiente la esclavitud; no fue suficiente hacer y deshacer fronteras y gobiernos en Centroamérica para plantar sus frutas en tierra robada; no fue suficiente incinerar civiles con armas nucleares; no fue suficiente fundar al verdadero narcoterrorismo que fueron los Contras; no fue suficiente asesinar a Allende e instalar a los gobiernos más sádicos y atroces de la región; no fue suficiente el oro de Irak, ni el petróleo de Libia, ni las amapolas de Afganistán; no fue suficiente darle al Sionismo todos los medios para cometer un genocidio.
Los países "intervenidos" en nombre de la “libertad" han visto un ciclo interminable de sufrimiento infligido a sus pueblos muchas veces peor que el de sus gobiernos anteriores, bombardeados de vuelta a la edad de piedra y saqueados de sus recursos y ¿para qué? para enriquecer al hombre blanco burgués. Para pagar el tributo de sangre al insaciable culto del Capital. Y no, oponerse a todo esto no es apoyar al tirano de Maduro, y quien diga eso, o argumenta en mala fe, o es ignorante. El imperialismo yanqui no es “la única opción democratizadora” porque ni siquiera es una opción democratizadora.
En fin... ahí está su “libertad” para quienes viven salivando con intervención. No traerán la libertad de Miami o la de Nueva York, sino la de Abu Ghraib y la de Guantánamo: libertad para derramar sangre de inocentes, pobres y no-blancos por un puñado de dólares en Wall Street. Ese es el sueño de nuestros Quislings.
EXIJO AL ESTADO LA LOCALIZACIÓN INMEDIATA Y CON VIDA DE SERGIO CÁRDENAS HERNÁNDEZ